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Holly

Hoy al volver a casa me he encontrado a mi novia follando con un desconocido. La verdad que me ha parecido muy extraño, Holly siempre escucha mis pasos cuando subo las escaleras y viene a recibirme a la puerta de casa pero hoy no ha venido. Al entrar en el piso, he cerrado la puerta y la tranquilidad que reinaba en el ambiente ha hecho que me recorra un escalofrío por la espalda. He avanzado lentamente por el pasillo que conduce al cuarto pensando que Holly quizás se había perdido.

 Hace ya unos años, por Navidad,  perdí a la perra de mi madre. Un Braco de Weimar o Weimaraner. El animal más bello que haya existido. Un todo terreno. La llevábamos con mis amigos a un acantilado que daba a parar en una cala cercana a casa, cogíamos una piedra, casi siempre de grandes dimensiones, y la tirábamos a la cala o al mar y el Braco bajaba a toda velocidad por la ladera de la montaña, sorteando todo tipo de arbustos, árboles y demás vegetación por una cuesta de unos cuarenta cinco grados, para después llegar a la playa y encontrar la misma piedra que habías tirado entre centenares de ellas y traerla nuevamente subiendo la ladera de la montaña. Un espectáculo. Después hubo un día, cuando era un teenager, que le pegué porque no había hecho caso a una orden. El braco se acordó de ello y la segunda vez que lo hice se fue para no volver jamás. La tarde en que desapareció me fui con la moto a buscarla por los alrededores pero, en el fondo, pensaba que tarde o temprano volvería. Más tarde llegó mi madre a casa y ella se pasó una semana buscando al braco por todas partes. Volvía de trabajar agotada pero igualmente se iba a buscarla. Nunca la había visto tan desolada. Yo empapelé parte del pueblo con su foto ofreciendo recompensa por algún tipo de información y hubo gente que llamó diciendo que la habían visto pero nunca volvimos a saber de ella. Supongo que lo peor de todo el asunto es no saber que diantres sucedió. A medida que fue pasando el tiempo, en mi cabeza se fueron acumulando las diferentes posibilidades de lo que le podría haber ocurrido. Incluso hoy que escribo estas palabras imagino con angustia todo lo que le pudo acontecer. Pero por muchos esfuerzos que hicimos, nunca volvimos a saber de ella.

De modo que avancé por el pasillo con la sensación de que Holly se había perdido. Prefería que atropellaran al maldito perro, o que me lo envenenaran, a pasar de nuevo por todo lo que pasamos con el braco (un remordimiento sigue dentro mío  y sé que moriré con él). Abrí la puerta del cuarto y allí estaba ella. Holly salió y me dio un lametón, estaba feliz por verme, supongo que el aire de felicidad que reinaba en el ambiente se le había contagiado. Los perros son así, si estás feliz ellos también. “Ángeles correteando entre demonios”, como decía mi abuela. Después he levantado la mirada y he visto como al desconocido se le encogía el rostro tomado por el miedo más antiguo del mundo, ese miedo de “me estoy follando a tu mujer”. He mirado toda la escena y me ha salido del alma:

-¿Verdad que la perra folla bien?

Después me he ido al salón con Holly a mi lado, me he servido una copa y me he sentado en el sofá. Holly se ha puesto en mi regazo demandando mimos, yo le he dado un sorbo a la copa. Hemos encendido la tv y puesto el partido. El Barca iba ganando. Messi, como de costumbre, estaba haciendo un gran encuentro.