EL HACHA DE RASKOLNIKOV

Mi nombre es Toni, Antonio Rodriguez. Toni para todo aquellos a los que quiero. No se porque estoy escribiendo estas palabras. Si todo esta bien, si tienes ganas, si no tienes sueño o crees que este texto no va a ser “uno más” de los escritos que vas a encontrar en tu vida, vas a seguir leyendo hasta que te canses. Yo no soy nadie especial. No soy alguien al que vayas a poder admirar. A lo largo de mi vida no he hecho nada excepcional. La verdad es que yo no pedí nacer y, bueno, desde que me encuentro en este mundo hago todo lo que puedo por existir de la mejor manera posible. ¿Qué quiere decir eso? Para mi, eso quiere decir intentar estar en paz con lo que me rodea. Solo puedo decir que he nacido en una época bastante extraña. Ahora, el ser humano, parece que va a conseguir muchas cosas. Dios lo ayude. Lean bien estas palabras, DIOS LO AYUDE (que es lo mismo que decir que <<Dios nos ayude>>), pero, ya saben, esto es literatura. Por muy pobre que sean las palabras que yo diga, seguirá siendo literatura. Quien sabe los textos que se han perdido y que nuca podremos llegar a conocer. El que quiera entenderlo lo entenderá. ASÍ SE HA QUERIDO.

¿Qué quiero decir con todo esto? No sé, tampoco es que lo tenga demasiado claro. Pero supongo que se podría traducir que esta en manos del destino, del universo, de Aquél que mueve los hilos. Siempre he pensado en los textos nunca vistos, las conjunciones de letras, con sus frases destruidas por sus propios creadores, los manuscritos olvidados con el correr del tiempo. Para mi, a su manera, han hecho que el universo sea como es. No quiero creer. Me niego a que esa voz que el escritor escucha en su cabeza no sea escuchada más que por él mismo, sería tan triste.

Como decía, yo soy Toni. Nunca fui ejemplo de nada. Es más, muchos podrían argumentar todo lo contrario. No he cambiado el mundo, no he creado ninguna gran revolución pero tampoco nunca fui nadie que fuera por el mundo jodiendo al prójimo. Nada de eso. Vine al mundo y, como ya he dicho, hace tiempo que vengo existiendo de la mejor manera posible. Acéptenlo, ustedes, como yo, formamos parte de esa porción de la humanidad de la que, Dostoievski, en “Crimern y castigo”, creía necesarios para que la historia siguiera su curso. Lo acepto, me niego a creer del todo en ello, pero recuerdo que al leerlo me dije a mi mismo que tenia cierta lógica. El razonamiento de Rodión Raskolnikov nunca fue demasiado claro. Sin embargo, podía percibir que había algo de verdad en todo ello. Los grandes hombres no podrían existir sin una masa de humanidad, una carne o materia descartable, que los engendre. Los peones nunca serán dignos de escribir la historia. ¿Pero que seria sin ellos? La verdad es que no puedo imaginar a todos lo grandes humanos de la historia reunidos en una sala. Imaginemos por un instante a todos los seres humanos que han hecho que lleguemos a la realidad en la que nos hallamos hoy en día. ¿Quién sería el valiente, por decir algo, que mandaría a Bakunin, o a Schopenhauer, o a Beauvoir?

Acéptenlo, ninguna de la batalllas que sufrimos cada día tiene sentido, no luchamos por algo concreto, luchamos porque hay algo dentro nuestro que nos lo pide; la historia del sentido es algo secundario. Si los soldados rusos o alemanes hubieran luchado por un sentido nadie hubiera muerto en esa gloriosa batalla. Todos luchaban por algo que desconocían y, ESO, no era precisamente, un sentido a su vida. Nada más alejado. Esos hombres, esos seres humanos, participes de la batalla más excelsa que nunca ha existido, peleaban por ganarse su vida. Por merecer la existencia que Dios les otorgó. Ahora pregúntense si alguna vez han sentido algo parecido. Ganarse el derecho a vivir… Bfff, bobadas definitivamente escribir no es lo mío. Toni se va a dormir, mañana tiene que batallar con su jefe que no entiende que la maldita fotocopiadora hace una semana que no funciona y que, por ello, no puedo entregar el memorándum que necesita desde hace una semana porque “los de arriba” le están hinchando las bolas. Ese es el mundo que hemos creado, una máquina de picar carne de personajillos de segunda. Humanos de segunda trabajando para humanos de tercera que se hacen ricos. Si Raskolnikov levantara cabeza saldría con su hacha y nos haría un favor a todos. Bona nit.

P.D: AQUÍ SEGUIMOS!!!!…

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